No te avergüences si tu hijo es superdotado

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Muchos padres de niños con altas capacidades se sienten incomprendidos y acaban ocultándolo

Déjame decirte algo: no hay nada más atrevido que la ignorancia. Hoy voy a escribir en nombre de todas aquellas familias que se han sentido y se sienten agredidas, ninguneadas y juzgadas con estas u otras afirmaciones parecidas. Me gustaría alzar la bandera por todas las personas, familias, asociaciones que intentan con su tiempo y esfuerzo hacer visible una realidad muy desconocida, pero a la vez muy juzgada por quienes ni saben ni quieren saber. Quien es capaz de decir o pensar así desconoce la impotencia, la preocupación y el desconcierto que los padres sienten cuando comprueban que su hijo es “diferente”.

No conocen ni de cerca la angustia y el dolor de los padres cuando llegan a consulta porque no entienden qué le pasa a su hijo,  pero le ven sufrir. Le ven cómo no quiere ir al colegio hasta el límite de poner en riesgo su salud. Le ven aislarse en un cumpleaños porque no tolera el ruido. Le ven intentando relacionarse, pero es rechazado. Y también tienen que escuchar las quejas de familiares y profesores sobre su mal comportamiento, su distracción, su excesiva actividad.

Sufren y se desesperan cuando le ven naufragar en llanto por algo aparentemente incomprensible o nimio; no saben cómo responder al caudal de preguntas constantes; no entienden cómo es posible que le cueste tanto ponerse el pijama o los zapatos o que siempre olvide los deberes y cuando los trae, no los quiera hacer.

No tienen ni la más remota idea de lo que significa educar a un hijo en la diferencia,  sin guion, sin apoyos, sin referentes, sin una mínima empatía ni comprensión por parte de nadie. Solo juicios y prejuicios procedentes de los adalides de la “verdad” , que hablan de falta de límites, de demasiada mano blanda, de padres negligentes.

Además, y por si fuera poco, teniendo que escuchar que su hijo no cumple los criterios establecidos por la ley para tener derecho a ser educado de manera diferente, cuando la realidad es que la legislación se interpreta de forma rígida, estrecha y fundamentalista. Esta visión tiene como fin priorizar los recursos económicos disponibles y no el bienestar del menor. Profesores, orientadores y psicólogos que solo han visto un niño con Alta Capacidad en los libros y dan lecciones a los padres de cómo deben educarle.

La realidad es que muchos de estos padres no se atreven ni a pensar que su hijo o hija tenga altas capacidades. Y si lo piensan no lo dicen porque tienen ya un sentido de equivocada modestia metida en las venas: saben que serán juzgados como vanidosos o prepotentes en un país que hace de la mediocridad apología y bandera.

A fuerza de ignorancia, de envidia, de prejuicios, de ideas estereotipadas, estos progenitores se encuentran entre la espada y la pared. No encuentran un colegio que brinde las oportunidades de educación diferenciada que todo niño merece y no lo detectan por miedo. En muchos casos, incluso, su hijo cuenta con un diagnóstico psicopatológico de algún profesional poco serio que no mide las consecuencias de sus afirmaciones.

Todo esto dista mucho, pero mucho, de una moda. Más bien tiene tintes de tragedia para quien le toca vivirlo. Lo que sí está ocurriendo afortunadamente, aunque en mi opinión de forma tímida y lenta, es que ya muchas familias no se conforman y salen a pelear lo que por derecho les corresponde. Se crean asociaciones para sensibilizar, para ofrecer recursos a las familias, para mitigar de alguna forma la ausencia de respuestas, para ofrecer con buena voluntad y escasos recursos, lo que los niños y sus familias debieran tener garantizado por ley.

Lo que quiero con mis palabras es poder llegar a esas familias y transmitirles un mensaje valiente, que les devuelva una mirada optimista. Decirles que el problema no está en ellos ni en sus hijos.

Que hagan un ejercicio de memoria y recuerden al bebé que ese niño o niña fue: alegre, curioso, despierto, entusiasmado por aprender y absorber la vida a tragos. No había nada malo en él. El problema lo tiene una sociedad que no les acepta, no les ayuda y les da la espalda.

Decirles que no pidan perdón ni disculpas, que no vayan a las tutorías con la cabeza gacha porque su hijo es disruptivo o distraído en clase, que no les obliguen a ser “normales” ni lo pretendan, que si hay que hacer apología de algo es de la inmensa suerte que hemos tenido por traer al mundo mentes brillantes. Decirles también que no utilicen eufemismos para nombrar la sobredotación o las altas capacidades, porque si lo hacemos, les estamos rechazando no solo cómo son, sino quienes son en su más profunda esencia. No te avergüences, no ocultes, no disimules. Es tu mirada la que cuenta, no la de los otros. Porque ese es el lugar en el que tu hijo se mira para construirse a sí mismo.

Hazle saber con alegría y serenidad a lo que tiene derecho, en palabras del presidente de Asociación Nacional para Alumnos Superdotados de Estados Unidos:

Tienes derecho:

  • A conocer tu condición de persona con altas capacidades.
  • A aprender algo nuevo cada día.
  • A sentir pasión por aquello que te interesa sin tener que pedir perdón por ello.
  • A tener una identidad propia más allá de tus talentos.
  • A sentirte bien por tus logros.
  • A cometer errores.
  • A solicitar ayuda para poder desarrollar tu talento.
  • A tener diferentes grupos de iguales y diferentes grupos de amigos.
  • A ser tú quien decida por cuál de tus talentos decantarte.
  • A no ser talentoso en todo.

Y yo quiero añadir que nosotros, como padres, tenemos la imperiosa responsabilidad de hacer que se defiendan cada uno de esos derechos, en nombre de nuestros hijos.

Lo que quiero con mis palabras es poder llegar a esas familias y transmitirles un mensaje valiente, que les devuelva una mirada optimista.

Decirles que no pidan perdón ni disculpas, que no vayan a las tutorías con la cabeza gacha porque su hijo es disruptivo o distraído en clase, que no les obliguen a ser “normales”.

*Olga Carmona es psicóloga clínica y experta en psicoterapia breve y en psicopatología de la infancia y la adolescencia.

Fuente: Periódico El País.

Mención Honorífica del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) a AESAC por sus valores humanísticos y sociales

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El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) ha concedido a nuestra asociación la Mención Honorífica 2014 a los valores humanísticos y sociales.

En un acto celebrado el pasado jueves 26 de junio, la Decana del COIIM, D.ª María Teresa Estevan Bolea, entregó a AESAC una placa conmemorativa de la citada distinción. En el mismo acto, también recibieron menciones del COIIM D. Fernando Álvarez Lamelas, a la trayectoria profesional, D. José Luis López de Silanes, al ingeniero industrial del año y Gas Natural Fenosa, a la empresa más innovadora.

Es un honor para nuestra asociación compartir esta mención con instituciones de tanta valía como Cruz Roja Española, Cáritas Española, ONCE, SAMUR o la Real Academia de Ingeniería, entre otras, premiadas en años anteriores en la misma categoría.

Este reconocimiento ha de servirnos de estímulo para seguir trabajando con más energía e ilusión, en favor de todos los chicos y jóvenes con altas capacidades y de sus familias.

Se puede consultar la historia de las Menciones Honoríficas del COIIM en el siguiente enlace:
http://www.coiim.es/rrii/Paginas/historiamencioneshonorificas.aspx

Alta Capacidad y Género

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Fuente: Asociación de Altas Capacidades Pitágoras

La conferencia de la Dra. en Psicopedagogía Rosabel Rodríguez inaugura las V Jornadas sobre Altas Capacidades: “La diversidad dentro de la alta capacidad”. Empezar el ciclo de ponencias con una exposición sobre género no es una decisión menor. Atendiendo a la diversidad, hablar de altas capacidades es observar detenidamente la complejidad que puede haber dentro de cada individuo. Tendientes como somos a intentar etiquetarlo y categorizarlo todo; concienciar, sensibilizar, detectar y diagnosticar un individuo es importante y necesario a la hora de atender a sus necesidades, pero no debe hacerse sin prestar atención a todo lo demás. Y muchas veces ese “todo lo demás” involucra otras variables que también necesitan ser atendidas y luchan para hacerse visibles. En medio de toda esta muñeca rusa de nombres y perfiles y entramados lo más importante de todo es recordar que lo que tenemos delante siempre es una persona; una persona compleja que no encajará nunca en un patrón, y que necesitamos evaluar y con la que tenemos que atenernos a unos protocolos, pero cuyas necesidades, la totalidad de ellas, están insertas en una realidad compleja y se refieren a múltiples ámbitos. En cuanto a la problemática de género, la visión sobre las altas capacidades debe ampliarse y afrontar el reto de romper mitos y abrirse paso aún con más fuerza.

La conferencia comienza con un simple ejercicio que Rosabel nos propone y es decirle a la persona que tenemos sentada a nuestro lado una mujer que haya ganado el Premio Nobel. En todo el auditorio no se ha oído pronunciar otro nombre que no fuera: Marie Curie. Solo nos acordamos de ella. Y está claro que se lo merece. Es la única mujer que ha ganado dos premios Nobel. Y cuya hija también obtuvo uno. De 935 premiados, solo 51 han sido mujeres. De 118 años de premios, 80 ha habido sin premiadas mujeres. Nadie en el auditorio conoce a Donna Strickland. Vemos su foto en pantalla, leemos su nombre, pero no sabemos quién es. Ella ganó el Premio Nobel de Física este año. Donna ya había ganado el Premio Nobel y sin embargo seguía sin haber una entrada en la Wikipedia sobre ella. Se ve que el perfil de esta brillante científica no era lo suficientemente notable como para estar en Wikipedia, donde las biografías femeninas no llegan ni siquiera a representar un 18% del total. Imagino que a nadie se le ocurrirá intentar dar una explicación dudando de su capacidad intelectual.

Y esto si nos movemos solo en el territorio de los premios Nobel. Pero más de lo mismo encontraremos entre los arquitectos, artistas, compositores, científicos, cineastas. Nadie recuerda el abrumador talento musical de la hermana de Mozart, de apellido Mozart también, desde luego. Y tantas abuelas y madres nos han extasiado con sus dones culinarios. Pero, ¿cuántas fueron chefs internacionales? Y tantas mujeres han tejido, bordado, cosido; han vestido con amor y dedicación a toda su familia. Pero, ¿cuántas de ellas fueron reconocidas diseñadoras de moda? Imagino que a nadie se le ocurrirá intentar dar una explicación dudando de su creatividad y talento.

Lo que nos tiene que dar esperanza y alivio es afirmar que el motivo, que la verdadera explicación es cultural. No es un problema intrínseco. Podemos cambiarlo. Debemos cambiarlo.

Cada día, día tras día, desde la infancia, las mujeres recibimos infinitos mensajes sobre lo que somos, lo que deberíamos ser, lo que se espera que seamos, lo que tenemos, lo que debemos, lo que estamos obligadas a pensar, sentir, decir, hacer, desear. Lo que estamos obligadas a ser. Y en algunos casos intentar ir contra eso no solo es difícil. A veces ni siquiera se nos ocurre, porque no lo vemos. Y otras veces es mejor que no se nos ocurra porque puede llegar a ser imposible, impensable, incluso estar prohibido.

Una noticia de hace apenas unos días atrás: Galicia prohíbe la obligación de llevar faldas a las niñas que usan uniforme para ir al colegio. Estamos en 2018. Y nos parece una locura ¿no es cierto? Y deberíamos pensar: No puede ser que haya que prohibir esto. Pero claro, hay que prohibirlo, porque de momento ¡es obligatorio!

Rosabel propone otro simple ejercicio: Si buscamos “gifted children” o “superdotados” en Google y filtramos imágenes ¿con qué nos encontramos? Pizarras, fórmulas matemáticas, niños con gafas vestidos con elegancia y formalidad, grandes lectores, violinistas, campeones de ajedrez, niños con lamparitas encendidas alrededor de su cabeza, pequeños bebés con los pelos y los bigotes de Einstein. Estereotipos. No encontramos otra cosa que absurdos estereotipos. Y muy pocas niñas.

Hay algunos datos que son abrumadores. Por ejemplo, entre los 6 y los 12 años, el número de alumnos diagnosticados con altas capacidades no muestra una brecha muy llamativa en relación al género. Un 52% de chicos y un 48% de chicas aproximadamente. Pero cuando llegamos a la adolescencia la diferencia crece significativamente. Entre los 12 y los 16 años las chicas solo representan un 30% del total. Imagino que a nadie se le ocurrirá intentar dar una explicación refiriéndose a la pubertad o a las hormonas sexuales. La razón es muy dolorosa. Ya están apagadas. Ya están adiestradas. Se han vuelto invisibles. En todos esos años que lo niños escuchaban mensajes del tipo: dilo, no te calles, muévete, hazlo; ellas solo recibían: tranquila, cálmate, ya pasará, no lo hagas, no preguntes, no sobresalgas, no llames la atención, no lo digas, no pienses eso.

A partir de los 12 años ¿dónde están las chicas? ¿dónde están las mujeres de altas capacidades?

Están ahí. Ahí sentadas. Quietas. En su sitio. Calladas. Hacia dentro. Están ahí. En el mismo lugar que estuvieron siempre. Invisibles.

Sumado al enorme y aplastante sistema social y cultural que opera de manera extrínseca hay un factor intrínseco muy poderoso que puede ser muy determinante y es la autoconfianza, la autopercepción. La falta de confianza en uno mismo es mayor en las personas con altas capacidades, mayor aún en la pubertad, y mucho mayor, y acrecentada por el entorno y sus mensajes y expectativas, en las mujeres.

Cuando una chica triunfa, ya desde el entorno escolar, recibe más habitualmente el mensaje de que es porque se ha esforzado mucho. Los chicos parecen conseguirlo simplemente por su talento, por su capacidad. Tanto chicos como chicas tienden a valorar positivamente a las mujeres de su entorno, sus abuelas, tías, sus madres, las profesoras, por sus cualidades emocionales y afectivas, por su empatía, cercanía y disponibilidad. Pero cuando se pregunta por la inteligencia, la valoración se hace generalmente sobre los padres, abuelos, profesores. Esa misma idea proyectan las chicas sobre si mismas. Lo que se valorará en ellas son sus habilidades sociales, afectivas, emocionales e interpersonales por encima de todo. Este constructo opera con la misma fuerza que la frase “Querer es poder”. Pues “No querer es no poder”. Las mujeres no quieren ser brillantes, no quieren ser inteligentes, no quieren ser talentosas, no quieren ser exitosas. Nadie las admirará por eso. A menos, claro está, que cumplan primero con todo lo demás. Pero ese “todo lo demás” es un lastre muy grande. Y para poder ser buena, atenta, entregada, dulce, amorosa, estar disponible, cuidar de los demás y a la vez ser brillante en tu profesión y en tu carrera, creativa y talentosa en el área que te apasione; no queda otra opción que ser una Supermujer. Una especie de heroína de ciencia ficción que tiene la habilidad de multiplicarse, o que se mete en una cabina de teléfono y se transforma en un segundo en lo que haga falta y puede parar el mundo mientras da varias vueltas al planeta tierra para frenar el tiempo y salvar a toda la humanidad de la catástrofe (y salir viva).

Los factores extrínsecos no hace demasiada falta revisarlos. Aunque son los que se han encargado de, gota a gota y minuto a minuto, crear, alimentar y propiciar todas las creencias que han calado tan hondo que a veces es difícil reconocer que no eran internas. Están tan profundamente arraigadas que son verdad como si hubieran venido impresas en el ADN. La familia, la escuela, la sociedad han erigido los estereotipos y los han reproducido hasta el infinito y hasta el hartazgo. Y han calado. Y calan, cada día.

Y para que esto cambie hay que contrarrestar. Y sí que hay cambios. Que se gestan. Se llevan a cabo. Hay mas conciencia y más iniciativas. Pero la inercia es descomunal. Hay una enorme falta de modelos a los que seguir. Rosabel nos muestra algunos videos y diapositivas que nos recuerdan cómo y cuánto hemos normalizado los estereotipos. La campaña Redraw the Balance de la iniciativa Inspiring The Future nos muestra cómo ya en la escuela primaria cuando los niños y niñas imaginan médicos, bomberos, pilotos; siempre imaginan hombres. Al final de la experiencia entran tres mujeres al aula con su ropa de trabajo y los niños se asombran. Llegan a gritar: ¡Están disfrazadas!

Video: Redraw the Balance

Al no tener modelos que imitar y al estar rodeadas de estereotipos y mandatos limitantes las chicas, además de atreverse a tener altas capacidades y salir de ese asfixiante armario con plena confianza en sí mismas, tienen que ser valientes, fuertes. Tienen que abrirse camino, ser pioneras, porque no tienen modelos a seguir dentro de un mundo donde la justicia y la igualdad, por muy absurdo que suene, no abarcan a las mujeres.

Lo que también es muy frecuente y desconcertante es la cantidad de mensajes contradictorios que se producen. Porque se dicen cosas, pero luego se hacen otras. Y se piden cosas, pero luego no se llevan a cabo. Y se alientan y se fomentan cosas, pero no se traza el verdadero camino para que puedan hacerse realidad.

Las mujeres no solo se enfrentan a techos de cristal, también pisan suelos pegajosos. Esos suelos pegajosos donde están sus hijos, sus padres, sus parejas, y ese deber y esa necesidad de atenderles siempre, porque así nos han educado, y porque lo llevamos clavado en las entrañas. Y si conseguimos el apoyo y la ayuda suficientes para subir los peldaños uno a uno de nuestra vocación, de nuestra profesión, de nuestro trabajo, intentando desarrollar nuestro talento, ahí nos encontramos el techo de cristal: la sociedad no confía con tanta soltura los puestos de responsabilidad, los proyectos complejos, los cargos directivos a las mujeres ¿Por qué? Porque seguramente tendrán hijos, maridos, padres, familias enteras que atender y no podrán responder como se espera, no estarán a la altura, no lo darán todo. Pero mejor así. Mejor que no se les ocurra darlo todo por su profesión, porque lo que sería admirable y ovacionado en un hombre, seguramente se miraría con desconfianza o se juzgaría sin piedad en una mujer. Porque sí, se nos anima a brillar y realizarnos, pero nunca jamás bajo ningún concepto se nos permitirá dejar de ser buenas, guapas, tranquilas, sensibles, abnegadas y compasivas.

En 2012 la Comisión Europea lanzó una campaña dentro de su programa de mujeres en la investigación y la innovación, que pretendía animar a las adolescentes a estudiar ciencias. Science: it´s a girl thing! se llamó y a través de un video viral de 0:52 minutos de duración no hizo otra cosa que dejar en claro cómo el machismo está en el hueso y no importa el lema ni la intención; la ideología más sexista y vergonzosa chorreaba por los cuatro costados. Si esas niñas, esas jóvenes que debían atreverse a estudiar ciencias, tenían que sentirse identificadas con las mujeres del video, la batalla estaba perdida antes de empezar. Las supuestas científicas parecían salidas de una película de 007. Tacones, bellísimas piernas desnudas, cinturas de avispa, abundante maquillaje. Ellas, peinadas de peluquería y dirigiendo miradas, gestos y actitudes seductoras al único ser humano que parecía verdaderamente centrado en su trabajo: un hombre, desde luego. Las chicas tiran besos, se ríen, se distraen, se sorprenden. Son tan adorablemente superfluas y sexis. Porque la ciencia es cosa de chicas, pero claro, la “i” de la palabra Science, no se lo pierdan, es una barra de labios.

Video: Science: it´s a girl thing!

Por suerte, las estudiantes de psicología y neurociencia de la Universidad de Bristol expresaron su indignación y respondieron con otro video que ojalá hubiera sido tan viral como el primero porque parodia con altura y cinismo cada uno de los absurdos clichés de la campaña oficial.

Parodia graduadas Universidad de Bristol

Solo podremos hablar de igualdad el día que cada niña, cada adolescente, cada mujer pueda decidir libremente y sin barreras lo que quiere hacer de su vida, de su carrera, de su profesión. El día que cada niña se libre de la infinitud de mensajes que intentarán construir de manera efectiva y desde dentro la indefensión aprendida. El día que cada niña imagine su vida adulta con plenitud y con éxito, sin suelos pegajosos ni techos de cristal. Y para eso los primeros pilares en los que deben apoyarse es en modelos, personas de referencia que configuren ejemplos reales y no idealizados, ejemplos de que sí se puede. Trabajar la autoestima, la autoconfianza, rodearse de un entorno en el que dejar de ser invisibles, en el que salir de la crisálida, sabiendo que pueden, que tienen derecho y que han nacido para volar.

Gracias Rosabel Rodríguez por tu pasión, por tu calidez, por tu talento y por construir el camino, por abrir una maravillosa ventana donde solo parecía haber un sólido e infranqueable muro ¡Gracias!


 

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Aportaciones al anteproyecto de Ley orgánica de modificación de la actual Ley de Educación

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Además de la colaboración a través de Confines, desde AESAC se ha enviado la siguiente carta de forma particular.

 

Fuente: Confines

Desde el 26 de Octubre y hasta el 10 de Noviembre ha estado sometido a consulta pública un anteproyecto de Ley Orgánica de modificación de la actual Ley de Educación. Las asociaciones miembro de Confines han elaborado un documento que se ha enviado a esa consulta.

DOCUMENTO APORTADO POR CONFINES A LA CONSULTA PÚBLICA ABIERTA POR EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL
El objetivo de esta aportación es valorar el texto presentado y realizar observaciones a la definición de problemas, y a los objetivos de la norma, además de proponer, adicionalmente, medidas de desarrollo de mayor concreción.

Valoración del texto presentado:

La norma pretende responder a la diversidad, pero evitando la atención diversificada. Y reforzar la autonomía de los centros, dentro de un mayor control centralizado del currículo. Es un equilibrio casi imposible, pero se puede lograr, de una única forma: Generalizando, normalizando, la Diversidad.

Definición de situación y necesidades:

Todos somos diversos. Tenemos distintos talentos, aptitudes, e intereses. Distintas dificultades y facilidades, hijas de nuestra biografía y circunstancias. Y sin embargo las aulas nos segregan por edad, por capacidad y, a veces, incluso por sexo. Y el curriculo obligatorio gira en torno a un rígido itinerario cognitivo que entiende el conocimiento como una carrera de superación de etapas y que, aunque se intenten tener en cuenta aspectos sociales y emocionales. es frío y separado de la dimensión humana, afectiva, y social. Lo que se plasma en la escasa capacidad de decisión de los centros, de las familias, y de la propia persona que es sujeto activo objeto del aprendizaje.

La atención a la diversidad cognitiva se denomina “fracaso escolar” o (también erróneamente) “altas capacidades”. Cuando se deberían distinguir la motivación y el rendimiento académico, de la motivación personal, y la capacidad potencial y el pensamiento divergente (Altas Capacidades, propiamente dichas, e inteligencias múltiples). Y otras diversidades se atienden sacando al alumnado “afectado” de “su aula”, uniéndole a profesorado especializado, o proporcionándole materiales “especiales”, siempre insuficientes respecto a las necesidades que se desean cubrir.

Objetivos:

Hacer realidad el desarrollo del talento y de los intereses y elecciones de cada persona: El principal objetivo que ha de promover la modificación de la Ley de Educación, debe ser la mejora de la calidad de la enseñanza, en la que la libertad, la equidad y la igualdad de oportunidades para todo el alumnado sea el fin último. Por este motivo, consideramos que en la normativa se ha de apostar por hacer realidad el desarrollo del talento y de los intereses y elecciones de cada persona. Los contenidos curriculares han de ser sólo un referente mínimo orientado a los exámenes y a la emisión de títulos, pero que no debe confundirse con el Currículo en su conjunto, ni con la Educación.

Reconocer y dar a conocer la diversidad: Diversidad de circunstancias que pueden concurrir en una persona, que deben ser valoradas con ayuda profesional. Diversidad de elecciones que una persona puede tomar. Y de elecciones que puede tomar un centro, y los motivos por los que las toma. Ser transparente en las decisiones colectivas. Y respetar las elecciones individuales.

Hacer de la diversidad el centro del modelo organizativo.

 

Actuaciones:
Modificar el enfoque del currículo: Los objetivos y actividades deben ser también sociales y emocionales. Y sus evaluaciones, separadas de lo cognitivo.

El Ciclo debe ser el referente (orientativo) del currículo mínimo impuesto desde la Ley. Y serán los centros, con sus planes estratégicos, los que decidan como alcanzar esos mínimos. Pero no habrá máximos, ni exclusiones. (Casi) Nada debe interponerse en el ejercicio del derecho a aprender, y a disfrutar del aprendizaje como cada persona considere mejor.

Los centros decidirán también los criterios y métodos de Evaluación, ex-ante y ex-post. Sometidos a aprobación, por supuesto.

Diversidad metodológica, y transparencia, para que las familias puedan elegir entre centros públicos por su metodología, y no sólo por cercanía.

Modificar la dinámica de los centros: Las aulas deben ser espacios en los que se enseñen contenidos, por niveles. Y cambiar de aula y compañeros debe ser una actividad rutinaria, no excepcional.

Los centros decidirán también los criterios y métodos de Evaluación, ex-ante y ex-post. Sometidos a aprobación, por supuesto. Diversidad metodológica, y transparencia respecto a las opciones adoptadas, para que las familias puedan elegir entre centros públicos por su metodología, y no sólo por cercanía.

Modificar el enfoque de las Evaluaciones y Tests: Mezclar evaluaciones de exámenes y trabajos, de aptitud y actitud, de resultados y de evolución, hasta llegar a un número mágico y único, “la nota”, es absurdo.

Para la Capacidad de las personas, no se debe discriminar: Un sistema de tests de cobertura universal, y flexible, para que no dependa del albur de un día concreto, debe estar disponible. Se deben visibilizar las diferencias, y poner medios para atender las, pero sin imponer la elección de unos medios sobre otros.

Debe estar claro que los tests, sean de NEE, NEAE, o las evaluaciones de contenidos o actitudes, no son una valla a superar, sino una herramienta para alcanzar la verdad, o al menos la convicción subjetiva de haberla alcanzado por parte del principal sujeto de la educación: La persona.

El derecho expediente de tu educación, y a elegir la educación que recibes, al máximo potencial que quieras alcanzar, es la combinación que puede permitir el milagro de cumplir los objetivos que se plantea la norma.

Por último: Teniendo en cuenta que, todo el alumnado es diferente, El Sistema Educativo ha de disponer de todas las herramientas para garantizar su reconocimiento, desarrollo, y atención. Y la atención a la diversidad de todos los alumnos y alumnas ha de constituir uno de los puntos fuertes de esta modificación de ley. Incluida la toma en consideración y atención al alumnado con Altas Capacidades Intelectuales.

Por este motivo, y en representación de todas las federaciones y asociaciones a las que representamos del ámbito nacional, hacemos aportación de estas propuestas.

Aspectos a recoger en el Plan Estratégico de Atención a la Diversidad derivada de las Altas Capacidades (Tomado de la propuesta de la FASI):

  • Que parta de un concepto amplio y que incorpore los diversos perfiles y tipos de talentos.
  • Que desarrolle una normativa específica en cuanto a la identificación y que incluya las medidas educativas adecuadas a las características del alumnado con AACC.
  • Unifique los criterios para la identificación del alumnado con Altas Capacidades y que cuente con un criterio flexible y amplio que recoja, al menos, al 10% de la población. Evitando con ello, las actuales diferencias existentes en las diversas Comunidades Autonómicas.
  • Proponga un protocolo de evaluación unánime y consistente para la identificación temprana del alumno de altas capacidades.
  • Que adecúe los instrumentos de evaluación a las características y perfiles de este alumnado. Teniendo en cuenta que estos se adapten al alumnado de bajo rendimiento, a los que puedan manifestar doble excepcionalidad, desventaja sociocultural y todas aquellas casuísticas que puedan repercutir en una menor identificación de estos
    alumnos y alumnas.
  • Que cuente con una dotación de recursos humanos, en cuanto a los Equipos de Orientación Educativa, que conlleve, un proceso de evaluación ágil.
    Que se otorgue la validez pertinente a los informes externos cuando procedan de profesionales cualificados. Lo que unido a lo anterior, facilitaría y agilizaría el procedimiento de identificación y la atención de estos niños y niñas.
  • Se establezcan los mecanismos internos de evaluación, por parte, de las diversas Administraciones Territoriales, lo que permitan hacer un seguimiento de los resultados e idoneidad de las herramientas utilizadas.
  • Que establezcan las medidas educativas adecuadas a las necesidades del alumnado con AACC desde el momento que se detecten indicios tempranos e insertas en el proyecto curricular de Centro.
  • Que exija la implementación de las medidas educativas pertinentes tras la identificación de estos alumnos, que garanticen la adecuada atención en el horario escolar.
  • Que incorpore mecanismos de Seguimiento sistemático de las medidas educativas implementadas, con el fin de ofrecer una educación de calidad al alumnado de altas capacidades y el desarrollo de todos sus talentos.
  • Elaborar una normativa respecto a la flexibilización del alumnado con AACC.
  • Que cuente con un Plan específico de Formación del profesorado, ya que de ello depende la atención a la diversidad.
  • Que cuente con una dotación de recursos materiales, económicos y personales (orientadores y profesores especializados en altas capacidades intelectuales, profesorado específico) que permita y contribuya a la adecuada implementación de la Ley de Educación para esos niños y niñas.
  • Que se incorpore al Centro y/o al aula recursos materiales y tecnológicos que faciliten la implementación de medidas educativas novedosas.

Consulta pública del Ministerio de Educación y Formación Profesional para la modificación de la actual Ley de Educación.

 


 

Artículo publicado

La frustración en las Altas Capacidades: ¿cómo gestionarla?

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Autora: Asela Sánchez Aneas
Fuente: Menuda Familia

 

Son muchos los que todavía piensan que una persona con Altas Capacidades Intelectuales, por el hecho de serlo y de que sus capacidades cognitivas sean “superiores” a las de otros, ha de gestionar sus emociones de forma brillante y tener un comportamiento ejemplar, pero esto no siempre es así.

La frustración en las AACC es una emoción que aparece con frecuencia, aunque cada niño y cada adulto es diferente y en ningún modo podemos generalizar. Algunos niños tienen un buen ajuste entre sus capacidades cognitivas y las sociales, emocionales, escolares… Otros, en cambio, presentan disincronías, debido a que su desarrollo no ha sido homogéneo y sus capacidades mentales son superiores a las demás.

De este modo, podemos encontrarnos con niños con altas capacidades intelectuales que no han desarrollado al mismo ritmo sus habilidades cognitivas y su inteligencia emocional.

También puede ocurrir que tengan una alta sensibilidad emocional, lo que hace que vivan sus emociones de manera más intensa que otras personas.

Dentro de las emociones podemos mencionar la tristeza, la alegría, la ternura, el enfado, la rabia… Pero yo me voy a detener un poco más en una de estas emociones, concretamente en la frustración.

Causas de la frustración en las AACC

Lo cierto es que las causas de la frustración en las AACC pueden ser múltiples y ellas dependerán de la personalidad de la persona, de sus vivencias personales, de sus características emocionales…

Por ejemplo, si se trata de un niño con gran sensibilidad, posiblemente mostrará una mayor preocupación por las injusticias sociales, o le costará acatar aquellas normas que no entren dentro de sus esquemas lógicos y, si lo hace, sentirá una gran frustración, rebeldía, enfado, rabia…

¿Cómo gestionar la frustración en las AACC?

La escuela y los padres tienen un papel fundamental en la gestión de la frustración en las AACC y es esencial que dediquen tiempo a la Educación Emocional de los niños.

Enseñar a los niños con AACC a tolerar la frustración supone dotarles de la capacidad para afrontar los problemas y las limitaciones que se encuentren a lo largo de su vida, a pesar de lo incomodo o desagradable que pueda resultar en muchas ocasiones. Es, por tanto, algo que se puede trabajar y desarrollar.

Para enseñar a gestionar las emociones, primero debemos reconocer o asumir que las reacciones emocionales de nuestros hijos o alumnos no son “exageradas”, “desmesuradas”, o “dramáticas” de forma voluntaria.

Ellos realmente viven todo de una manera amplificada. Si entendemos esto, posiblemente nuestra “reacción” ante su frustración será diferente. Por tanto, un primer paso es comprender a nuestros hijos.

Debemos enseñar a nuestros hijos a reconocer e identificar sus emociones desde pequeños, empezando por las más básicas y siguiendo con las más complejas.

En la base de una buena educación emocional radica el afecto. Cuando el niño se siente frustrado, debemos tratarle con afecto y hacer que se sienta acompañado y comprendido. Cuando hago mención al afecto y al acompañamiento, quiero decir que el niño se sienta escuchado y apoyado. Una vez hecho esto, nosotros podemos ayudarle a canalizar sus emociones de la manera más adecuada.

Sus disincronías emocionales, así como su sensibilidad emocional, pueden llevarle a manifestar conductas como la impulsividad, falta de planificación, hábitos nerviosos…

Ante esto, el niño necesita COMPRENSIÓN y AFECTO por parte del adulto para ayudarle a serenarse, tomar el control de ese desbordamieto emocional y retomar la situación con más sosiego.

A lo largo de toda nuestra vida nos vamos a encontrar con sentimientos de fracaso en nuestros estudios, trabajo, relación con los amigos… Y aunque pongamos todo nuestro empeño, la frustración seguirá apareciendo, por lo que aprender a gestionar esta emoción es fundamental para el desarrollo de la personalidad.

Podemos aprovechar las situaciones cotidianas como oportunidades para el aprendizaje en la gestión de las emociones. Los padres y educadores debemos acompañar a nuestros hijos en estas situaciones y ayudarles a buscar soluciones alternativas para superarlas.

    1. Los padres somos modelos para nuestros hijos. Démosles ejemplo con nuestro modo de afrontar las situaciones adversas. Si les gritamos no les estaremos enseñando a tolerar la frustración.
    2. Debemos darles la oportunidad de que aprendan de que hay que esforzarse para conseguir lo que quieren, no podemos darles todo hecho.
    3. Nuestro hijo debe aprender a afrontar el error y a normalizarlo como parte natural del aprendizaje en su vida cotidiana.
    4. No ceder ante sus enfados o rabietas. Es importante enseñarles a gestionar la fuente de su frustración. Una manera de hacerlo es hablando con ellos acerca de lo que ha sucedido.
    5. La comprensión y el afecto son fundamentales en la relación con nuestros hijos y alumnos.

    Artículo publicado

Dislexia y altas capacidades, un binomio posible pero difícil de detectar

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Fuente: infosalus.com
MADRID, 22 Nov. (EDIZIONES) –

La dislexia no es una enfermedad, es una dificultad específica del aprendizaje que afecta a la lectura y a la escritura, pero tiene solución. Es universal y una condición para toda la vida. Tanto estudios sobre el funcionamiento cerebral como estudios genéticos demuestran el fundamento neurobiológico de la dislexia.

Además, no tiene nada que ver con la inteligencia de la persona. De hecho hay personas con altas capacidades, con un cociente intelectual alto, que presentan también dislexia. “La investigación indica que entre el 2 y el 5% de los estudiantes con dificultades de aprendizaje tienen altas capacidades. A esto se le conoce como ‘doble excepcionalidad’ o ‘2E’. Incluye a los estudiantes con altas capacidades que conviven con dificultades de aprendizaje, incluyendo a los estudiantes con dislexia”, subraya en una entrevista con Infosalus la licenciada en Lingüística Luz Rello.

Esta mujer en 2016 fundó ‘Change Dyslexia’, una empresa que ha recibido numerosos premios y desde la que trabaja para la detección precoz de la dislexia y ofrece recursos para superar las dificultades de aprendizaje que genera.

Con motivo de la publicación de ‘Superar la dislexia’ (Paidós Educación), Rello, que tiene dislexia, recuerda que se trata de una condición para toda la vida, de origen neurobiológico y una condición con la que se nace, a pesar de que se puede superar. A su vez, indica que la dislexia es genética, y aproximadamente en un 70% casos dice que sí se puede ver que es hereditario. En estos momentos, según aclara, se está discutiendo en qué gen está.

La experta remarca que la dislexia no está relacionada con la inteligencia, y en el caso de la doble excepcionalidad, aquella situación en la que el cociente intelectual es alto y se tiene dislexia, existe la dificultad de que esos niños o ya adultos tienen capacidades altas que les permiten “enmascarar” esas dificultades que presentan en el aprendizaje, con herramientas por ejemplo como la memoria o con otras estrategias.

“El riesgo que tienen las personas con doble excepcionalidad es que la dislexia pase desapercibida y chicos que podrían ser genios de verdad, súper inteligentes, por que no se haya detectado la dislexia a tiempo no obtienen los resultados académicos o el futuro que podrían tener por sus altas capacidades”, lamenta la especialista en dislexia.

Según subraya, es “más difícil” de detectar la dislexia cuando se junta con las altas capacidades. “Y el sufrimiento es más duro porque generalmente las personas con cociente intelectual más alto suelen ser más sensibles, y el ver que ellos mismos se dan cuenta de que no son tontos, pero que no tienen buenas notas es muy duro. Se acrecienta un poco la dificultad de detección por el enmascaramiento”, añade Rello.

Una ventaja de la que sí disponen las personas con doble excepcionalidad es que, se les puede ayudar como a cualquier otra con dislexia, si bien “al contar con las fortalezas más marcadas, se apoyarán en éstas y gracias a su inteligencia podrán superar las dificultades más rápido”, indica. Debido al enmascaramiento denuncia que los padres y los tutores a menudo no perciben ni las altas capacidades ni la dislexia; ambas se pueden enmascarar.

ES NECESARIO UN DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Por ello, defiende que para un buen diagnóstico es necesario realizar un ‘diagnóstico diferencial’, como así lo llama, aquel que discrimine a otros trastornos específicos, no sólo a la dislexia.

“Conviene hacer un test de dislexia, así como otro de inteligencia, además de otros tipos de test de otros tipos de trastornos del lenguaje, para saber de qué se trata. Lo pueden hacer logopedas, psicopedagogos, neuropsicólogos, y hay que hacer varias pruebas desde la multidisciplinariedad, porque si solo se hace test de dislexia, el diagnóstico será insuficiente”, insiste Rello.

En el libro, Rello cuenta que muchos estudiantes ‘2E’ están mal evaluados o reciben una intervención inadecuada. “Resulta difícil que el estudiante reciba apoyo para su doble excepcionalidad: a menudo reciben apoyo para sus altas capacidades o para su dificultad de aprendizaje, pero no para ambas. Para estos estudiantes es importante emplear la misma energía tanto para la dificultad como para la capacidad”, señala.

A su vez, precisa que las necesidades de un estudiante con altas capacidades y además con dislexia son muy diferentes a las del individuo con dislexia o con altas capacidades solamente.

Finalmente, advierte de que la doble excepcionalidad puede ser una condición complicada de identificar y tratar. “Tal vez debido a la neurología y a las experiencias de vida únicas de estos individuos, también tienen un mayor riesgo de trastornos de personalidad y de depresión. La evidencia sugiere que ser doblemente excepcional puede ser especialmente estresante, por lo que maestros y los padres deben considerar las necesidades tanto emocionales como académicas de estos individuos”, reclama Rello en el libro.


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