Por qué los niños con altas capacidades no quieren ir al colegio

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Fuente: Fátima Martí. Es psicóloga sanitaria experta en Psicología Educativa. Es presidenta de la asociación para niños y niñas con altas capacidades ARCA y directora técnica en la asociación AAESI. Asesora a familias y da formación al profesorado sobre la detección y atención al alumnado con altas capacidades. Trabaja en consulta con niños y adolescentes. También es profesora en el Máster en intervención en necesidades específicas de apoyo educativo del CES DON BOSCO.

No es un capricho. Pedir que su hijo/a con altas capacidades sea atendido dentro del aula como alumno/a con necesidad específica de apoyo educativo, no es algo que las familias pidan porque sí. Lo piden con prudencia porque no saben que pueden exigirlo. Están en su derecho y lo que nos corresponde como profesionales de la Educación es aceptarlo y reconocer que debemos contribuir al desarrollo de su potencial.

Las aulas son muy diversas, es verdad, pero todos los alumnos son importantes. Seguimos atribuyendo la culpa de la desmotivación al alumno/a porque se aburre, porque molesta, porque no sobresale en todas las áreas del currículo escolar, porque no resuelve los problemas con el procedimiento indicado (aunque el resultado sea el mismo) o porque no termina las tareas como debería. Y esto es así porque seguimos partiendo de estereotipos y de una enorme desinformación. La frase “si es tan inteligente, que se adapte”, con el alumnado de alta capacidad, no funciona. Y cada alumno/a tiene derecho a una educación adecuada a las capacidades y características de cada alumno/a.

Queridos profesores: aquí les propongo que, una vez tengamos el informe del alumno/a no lo dejemos en un cajón. Esa valoración ha supuesto una importante inversión económica, de recursos, tiempo y esfuerzo para confirmar otro caso de un alumno que nos necesita: apoyemos nuestro trabajo en dicho informe.

Cada vez hay más formación, más profesionales volcados en la sensibilización, detección y atención hacia las personas con AACC. Hay ayuda, formación y recursos para orientar en las medidas correspondientes. No podemos dejarles de lado dando por hecho que no son de altas capacidades o que siéndolo, la culpa es suya por estar en el lugar y el momento inapropiados. Cuando un centro asegura que no pueden atenderlos… ¿Qué quieren decir? ¿Que busquen otro colegio? ¿Que se lo lleven a un planeta lleno de superdotados de los de verdad? No, estos niños y niñas deben estar incluidos en su escuela y sí, señoras y señores, necesitan ver reconocida su diferencia por el sistema educativo.

Y, mientras tanto, ¿Qué podemos proponer a ese profesorado superado por las circunstancias? Primero, que no necesitan saberlo todo ni ser de altas capacidades: la clave está en saber motivar hacia la búsqueda de respuestas gestionando recursos y generando oportunidades de aprendizaje. ¿Cómo?

  • Proporcionando un feedback preciso sobre el proceso de enseñanza – aprendizaje, como herramienta para mejorar:
    • El enriquecimiento debería ser evaluado dentro del aula y no una tarea extra para que la trabajen los padres, los fines de semana, que el niño o la niña lo lleve al colegio y que espere hasta que tengamos tiempo para explicarlo.
    • Se debe evaluar el proceso y no solo el producto.
  • Buscando métodos más adecuados para este alumnado; es decir, más flexibles, orientados al descubrimiento, controlados por el propio alumno/a y que posibilitan el trabajo autónomo.
  • Programando actividades amplias que tengan diferentes grados de dificultad y realización.
  • Propiciando espacios y actividades que mejoren su tolerancia a la frustración y la aceptación de fracasos y adversidades.
  • Incorporando técnicas de aprendizaje cooperativo, más allá del trabajo en grupos tradicional.

Es intolerable que muchos de estos alumnos no quieran ir al colegio porque se aburren. Tenemos una gran responsabilidad con ellos/as. El no reconocimiento de sus capacidades puede ser fuente de sufrimiento para ellos y sus familias, desembocar en trastornos emocionales, conductas disruptivas, desmotivación, e incluso, inhibición cognitiva y pérdida de gusto por el esfuerzo. Les animo a tomarles en serio: se lo merecen.


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Medidas ordinarias para menores extraordinarios

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Fuente: Ros Abogados

La atención educativa de los menores de AACC sin evaluar

Una cuestión que preocupa enormemente a los padres, ante la sospecha, o la certeza, de que un menor tiene altas capacidades intelectuales pero éste no ha sido todavía evaluado por la administración educativa, es esta ¿se puede actuar educativamente o hay que esperar a tener un informe de evaluación psicopedagógica?

La respuesta a esta pregunta es que, no solo se puede, SE DEBE ACTUAR DE FORMA INMEDIATA. La Ley Orgánica de Educación 2/2006, que en este sentido no ha sido modificada por la LOMCE 2013, establece en su Título II Equidad de la Educación, Capítulo I, que los alumnos de altas capacidades intelectuales son Alumnos con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo y les dedica, especialmente, dos artículos, el 76 y el 77.

Esto quiere decir que:

  • Los alumnos NEAE por altas capacidades intelectuales SIEMPRE requieren de una respuesta diferente y diferenciada.
  • Esta respuesta consiste en proporcionar provisiones educativas que respondan a su diversidad, en el uso y manejo de conocimientos, recursos, habilidades, ritmo de aprendizaje, intereses y motivaciones

Pues bien, el artículo 76 establece lo siguiente: “Corresponde a las Administraciones educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades. Asimismo, les corresponde adoptar planes de actuación, así como programas de enriquecimiento curricular adecuados a dichas necesidades, que permitan al alumnado desarrollar al máximo sus capacidades.

Lo primero que debemos observar es que el artículo habla de dos cosas distintas: por un lado, habla de identificar y, por otro, de valorar, y ambas actuaciones deberán realizarse de forma temprana, lo que quiere decir: en cuanto la necesidad se detecte.

La obligación de identificar recae en los docentes, la de valorar –evaluar- en los orientadores. Y esto no es un desideratum, es una obligación legal cuyo incumplimiento debería tener consecuencias legales si estas se exigen.

Los estudios científicos afirman que son los padres los primeros en identificar la diferente forma de aprender de sus hijos y los primeros que han de velar por su educación, tal como establece el art. 154 del Código Civil, por tanto, lo primero que debería de hacer un buen docente es escuchar a los padres y antes de espetarles el tristemente famoso: NO LO VEO:

  1. Escuchar al niño: Si un profesor busca la comunicación con el alumno de forma sincera y escucha con atención, con frecuencia puede detectar la precocidad, la sobredotación o el talento, incluso en niños muy pequeños o con bajo rendimiento. El profesor debería animar al niño a compartir sus ideas, intereses, conocimiento e interrogantes, que pueden revelar un lenguaje y comprensión de ideas abstractas muy superiores, lo mismo que el hecho de que el alumno realice actividades extraescolares avanzadas.
  2. Involucrar al niño en tareas de resolución de problemas que requieran niveles elevados de pensamiento: Esto le proporciona la oportunidad de conocer cómo utiliza el alumno la información en procesos de análisis y síntesis, así como en el razonamiento inductivo o deductivo. En actividades de resolución de problemas el profesor también puede observar características de originalidad, creatividad y eficacia en el manejo de sucesos o personas; en otras palabras, habilidades excepcionales de organización y capacidad para un aprendizaje independiente y auto dirigido.
  3. Evaluar los conocimientos curriculares del niño, teniendo en cuenta que, por muy precoz o superdotado o talentoso que sea, el niño no tiene ciencia infusa, aunque puede que le sorprendan a este respecto. Importante: sin limitarse a los conocimientos curriculares del curso inmedatamente posterior, porque el menor puede estar mucho más avanzado.

De este modo, cuando solicite la intervención del Equipo de orientación Educativa, el profesor ya dispondrá de una importante cantidad de información que tendrá que incluir en su informe.

Una vez identificado y antes de que sea evaluado, el profesor deberá aplicar las medidas educativas para los alumnos que presentan necesidades específicas de apoyo educativo por altas capacidades intelectuales, que la legislación establece que deben estar recogidas en los Proyectos Curriculares de Centro y en los Planes de Centro, en el apartado “Medidas de Atención a la Diversidad”.

Estos alumnos tienen, legalmente, a su disposición tanto medidas educativas ordinarias (como el resto del alumnado) como extraordinarias.

Las medidas de carácter ordinario para el alumnado de Altas Capacidades Intelectuales tienen como prioridad promover el desarrollo pleno y equilibrado de las capacidades contempladas en los objetivos generales de las enseñanzas, así como otras medidas de modificación y ajustes didácticos, metodológicas y organizativas.

Resumiendo algunas de estas medidas podrían contemplarse:

  • Las adaptaciones no significativas del currículo que impliquen profundización o complementación del currículo ordinario, como:
    • Gradación de actividades según el nivel de complejidad.
    • La adecuación de los procedimientos e instrumentos de evaluación.
    • La integración de materias en ámbitos.
  • Las adaptaciones de materiales curriculares.
  • Los programas de tratamiento personalizado.
  • La oferta de materias específicas.
  • La atención individualizada.
  • El apoyo en el aula, el desdoblamiento de grupos y los agrupamientos flexibles.
  • La selección y aplicación de diversos recursos y estrategias metodológicas, como son:
    • Las propuestas de trabajo interdisciplinares que exijan la conexión entre conceptos y procedimientos de distintas áreas. Introducción de actividades de carácter opcional, diversas, amplias e individuales.
    • Profundización en contenidos procedimentales. Planteamiento de proyectos de trabajo.
    • Trabajar por rincones en el aula.
    • Proyectos que fomenten la creatividad y el pensamiento divergente.
    • Introducción de técnicas de búsqueda y tratamiento de la información.

Siguiendo las directrices establecidas por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, las administraciones educativas autonómicas elaboran Planes de atención a la diversidad con la finalidad de poner en marcha medidas y actuaciones educativas que permitan el máximo ajuste de los procesos de enseñanza-aprendizaje a las características de todo el alumnado. En dichos planes se contemplan tanto medidas ordinarias como medidas de carácter extraordinario.

Esto quiere decir que hay que atender educativamente de forma adecuada e inmediata a un alumno del que se sospecha que pueda tener altas capacidades intelectuales, esto es, no hay que esperar a que exista un informe de Evaluación Psicopedagógica para adoptar medidas específicas de carácter ordinario.

P.D.: Normalmente utilizo el masculino genérico para referirme a ambos sexos, tal como dispone la RAE.


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¿Dónde están las niñas con Altas Capacidades?

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Fuente: Confines


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En el día internacional de la mujer desde CONFINES queremos destacar un hecho que se constata cada año cuando el Ministerio publica los datos sobre la detección de Altas Capacidades: la gran diferencia entre sexos. El porcentaje de niños identificados con altas capacidades es mucho mayor que el de niñas en todas las comunidades.
Los estudios sobre Altas Capacidades, sin embargo, no refieren diferencias en cuanto a la distribución de la inteligencia por sexo. Es por ello que necesitamos poner el foco en este tema para tratar de equilibrar los porcentajes de identificación.
Las razones se comentan y debaten con frecuencia en jornadas, congresos y seminarios y son variadas. Anotamos a continuación algunas de las mas repetidas.

  • Mitos y estereotipos.
  • Expectativas tanto de padres como de profesores.
  • Deseo de no destacar.
  • Capacidad de adaptación.
  • Bajo nivel disruptivo.
  • Síndrome de abeja reina.
  • Síndrome del impostor.
  • Falta de modelos femeninos en los libros de texto.
  • Menor difusión de los logros de grandes mujeres.

Como consecuencia, muchas niñas son ignoradas en el sistema educativo y también en las familias que, con frecuencia, vuelcan los esfuerzos en los chicos. Esto nos lleva a encontrarnos mujeres con baja autoestima, que han sufrido bulling, con trastornos alimenticios, ansiedad o depresión etc. Como adultas no encuentran su lugar y acaban realizando trabajos que no están a la altura de su potencial inicial.
Es por todo esto que pedimos un esfuerzo a todos los niveles educativos y asistenciales para buscar y encontrar a las niñas de Altas Capacidades.
A continuación os mostramos la experiencia de una madre de 3 niñas de Altas Capacidades, luchadora y gran mujer. Su fuerza y creatividad le han servido no sólo para defender a sus hijas frente al sistema educativo sino que además le han convertido en escritora. Empezó con una novela romántica de la que prepara una segunda parte “Rojo Venecia” está a punto de publicar una historia sobre acoso escolar “En aquel banco”.
Aquí se puede ver una entrevista sobre su libro Rojo Venecia.

“Las niñas con una capacidad intelectual por encima de la media suelen mimetizarse, esto significa que no demuestran en el aula sus conocimientos. Son tan inteligentes, que prefieren pasar desapercibidas y no tener problemas. La niña que en el aula es una más, porque no quiere destacar, suele padecer desequilibrios emocionales y somatización. Esto sucede porque no encuentran el apoyo necesario. Pero ¿qué ocurre cuando es todo lo contrario?
Mi hija nunca tapó lo que sabía; desde muy pequeña despuntó. Ella fue la primera de su clase en aprender a leer perfectamente. Al principio, lo veían como un logro, tanto niños/as como adultos. Más tarde, algo cambió. Algo tan duro que ya en 1º de primaria, consiguió que el vacío fuera su compañero de clase. Siguió leyendo y aprendiendo. Era la listilla, la que lo sabía todo. En casa sus mejores juguetes eran los cuentos primero y los libros después. Investigaba, hacía trabajos y no le gustaba jugar. No supimos que poseía alta capacidad hasta 3º.
Creo que, entre ella y sus compañeros, para entonces, se había abierto tal brecha que nunca se cerró. Tal vez de haber nacido niño, todo hubiera sido diferente. Seguro. Conozco niños que aun siendo tan inteligentes como ella, jamás tuvieron que justificar porqué sabían tanto”. Estibalitz Tijero.


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La ‘invisibilidad’ de las niñas superdotadas

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Fuente: El Mundo

Autora: Marta Belver


  • Son más retraídas en el colegio, lo que dificulta su identificación
  • La Comunidad de Madrid da pautas para corregir el “sesgo de género”

Pongamos que Ana es como mínimo igual de inteligente que Manuel, su compañero de pupitre en el colegio de Madrid en el que ambos estudian desde la infancia. Aunque el ejemplo sea ficticio la experiencia real demuestra que es más probable que el profesor que a diario pasa muchas horas en el aula con los dos detecte más fácilmente que Manuel puede encajar en el perfil de niño superdotado antes que fijarse en Ana.

En el Gobierno regional reconocen que la identificación de los alumnos con altas capacidades presenta un «claro sesgo de género». Hasta tal punto ha llegado la persistencia «tozuda» de ese desequilibrio entre sexos que la Consejería de Educación ha enviado una instrucción a los centros escolares para que «tengan en cuenta esta circunstancia» en los futuros procesos de evaluación de candidatos a participar en el Programa de Enriquecimiento Educativo. Se trata de una iniciativa voluntaria y gratuita que se puso en marcha en la Comunidad de Madrid en el curso 1999-2000 para complementar fuera del horario lectivo la formación de 157 estudiantes considerados superdotados. La cifra alcanza en este año académico los 2.200 inscritos entre los que los chicos prácticamente duplican a las chicas.

«Este fenómeno no se corresponde con la distribución real del alumnado con alta capacidad en las aulas: como mínimo tendría que haber el mismo número de niñas que de niños», explica un portavoz de la Consejería de Educación, que matiza que, en todo caso, no es una peculiaridad «puramente madrileña, ni siquiera española».

Entre las razones de esta suerte de invisibilidad femenina, apunta que hay diversos factores como los psicológicos y el carácter: «Ellas suelen ser más prudentes, retrotraídas, más incluso con los cambios físicos en la adolescencia, tienden a llamar menos la atención y no tienen prurito por destacar».

«Por su comportamiento en la clase las niñas parten en desventaja en este proceso de detección. Si tú preguntas en una clase de 3º o 4º de Primaria, por poner un ejemplo, que quién descubrió América lo más probable es que haya más niños que levanten rápidamente la mano», añade la misma fuente. «A todo esto se suma que, con carácter general, la alta capacidad no tiene que ver con las notas: hay alumnos que la tienen y sin embargo suspenden porque no se les presta la atención que necesitan», apostillan.

Pautas de detección

Para tratar de corregir esta situación, los equipos directivos de los centros disponen de una guía con pautas que les pueden ayudar a detectar a los alumnos superdotados, que se calcula que representan entre el 3% y el 5% del total. Entre ellas se insta a los profesores que los educan que eviten «falsas expectativas y tópicos» como que estos niños son más maduros emocionalmente, tienen un elevado autocontrol o poseen una gran motivación para destacar frente a sus compañeros.

Dentro de los indicadores que pueden ser sintomáticos de la presencia de altas capacidades, se señala, por ejemplo, la utilización del lenguaje con amplitud de vocabulario y complejidad en la estructura de las frases; la calidad de las preguntas por inusuales o llenas de intencionalidad; el rechazo de ejercicios y tareas de tipo repetitivo; y un comportamiento sumamente creativo en la producción de ideas, objetos y soluciones a determinados problemas.

Normalmente el proceso de selección de los alumnos que se van a incorporar al Programa de Enriquecimiento Educativo para niños superdotados se realiza a instancias de los propios colegios o institutos en los que estudian, aunque en ocasiones la iniciativa parte de las familias. Posteriormente tienen que someterse a una evaluación psicopedagógica de los equipos de orientación.

Los requisitos de los candidatos es que tengan un «desarrollo intelectual global armónico en las diferentes áreas de desarrollo y vías de aprendizaje». A saber: un coeficiente intelectual global o superior a 130, una valoración positiva de la creatividad con pruebas estandarizadas, y capacidad de persistencia en la realización de tareas.

«Se considera de especial relevancia la información aportada por el equipo docente relativa a la capacidad del alumno para trabajar en grupo y su competencia social», precisan en la Consejería de Educación. «A los que tienen altas capacidades les gusta sobre todo trabajar de manera individual, siendo menos espontáneo el trabajo cooperativo, aunque cuando entran en él les gusta organizar y establecer las normas de funcionamiento, hecho que, en ocasiones, les lleva a tener problemas con sus compañeros», apostillan.

Programa de Enriquecimiento Educativo

El Programa de Enriquecimiento Educativo está dirigido a estudiantes de entre seis y 18 años, tiene periodicidad quincenal los sábados por la mañana, se imparte en seis sedes (en Madrid -dos-, Alcalá, San Sebastián de los Reyes, Las Rozas y Leganés) y se centra básicamente en «crear un camino hacia el descubrimiento y profundización de ideas y hechos». Los contenidos cubren cuatro áreas: artística, humanística-literaria, científico-tecnológica y habilidades sociales.

El Gobierno regional de Ángel Garrido destina anualmente alrededor de un millón de euros para su funcionamiento y su objetivo es ampliar entre 200 y 300 el número de plazas para el próximo curso. No obstante, será el próximo Ejecutivo que se forme tras las elecciones el que tendrá que decidir sobre su futuro.


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Me aburro

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Fuente: La Rebelión del talento


Me aburro. Estoy aburrido. Vivo aburrido. Me aburro de aburrirme.

Todos los días me aburro. Me levanto, desayuno, me pongo el uniforme y ya estoy aburrido. Pensando en la cárcel, en ese infierno que me atormenta día y noche: el colegio.

Mis padres me prometieron que en el colegio aprendería cosas y empecé contento. De hecho, todavía, después de 10 años, empiezo cada curso contento, pensando “Este año aprenderé cosas”. Empiezo motivado “voy a aprender, voy a aprender”, pero entonces nos dan los libros de texto, los abro y ¡vaya!, es lo mismo que el año pasado, y que el anterior, y que el anterior.

Es posible que al final si consiga aprender algo nuevo, pero es tan lento, que no me doy cuenta. Es como ver crecer a los árboles. Sabes que están creciendo, pero a un ritmo tan lento que es imposible verlo a simple vista.

De hecho, ahora mismo estoy tan aburrido que, aunque tengo millones de cosas que decir sobre esto, tengo la sensación de que el colegio me adormece, me atonta, tengo que esperar unas horas después de volver del cole para despertarme y empezar otra vez a ser yo mismo y mis circunstancias, para olvidarme de lo que pasa allí y comenzar a vivir.

Es injusto que sólo se tomen medidas para los niños con dificultades de aprendizaje, yo también las tengo, pero nadie lo ve. No se si no lo ven, o no quieren verlo. Pero no actúan. Es un infierno estar en el cole pensando todo el rato: “por favor que acabe ya, por favor, que acabe ya”.

Me dicen que tengo que aprender a esforzarme, no entienden el esfuerzo que ya me supone levantarme cada día para ir al colegio, sabiendo lo que me espera. ¿Tan difícil es tomar medidas para gente como yo? Solo pido ir al cole sonriendo, con una sonrisa en la cara porque sé que ese día voy a usar mi cerebro para pensar, para deducir, porque se que me espera un nuevo día de retos en el colegio, sabiendo que así seré feliz.

Carta de N. 12 años. 1º ESO

Alumno con alta capacidad

 

Es difícil seguir escribiendo, añadir algo a este relato. Debería bastar con publicarlo para que todas las escuelas tomaran conciencia del abandono al que tienen sometidos a los alumnos, en especial a los más capaces. Y no deberían valer las excusas. Ni la falta de recursos, ni la falta de formación, apoyo o legislación justifican que ningún docente en ningún aula tenga alumnos que se sientan así. Excluidos. Conscientes, a pesar de su corta edad, de que sobran. Que la escuela no piensa en ellos, no los quiere, no está dispuesta a hacer nada que les haga ir, cada día, con una sonrisa.

A ellos. A los más capaces. A aquellos cuyo potencial, cuyo interés, es precisamente aprender. Es tan irónico como si dijéramos que el conservatorio no está pensado para aquellos que aman la música, que los clubs de fútbol no quieren atender a aquellos que sienten pasión por este deporte, o que las escuelas de danza deben dar la espalda precisamente a aquellos cuyo sueño es convertirse en grandes bailarines.

“Es bueno aburrirse de vez en cuando”

Los niños con alta capacidad se aburren en la escuela. Y se aburren siempre. Y ésto no es algo bueno. El aburrimiento continuado genera estrés y este estrés “provoca desequilibrios en el sistema inmunitario y nervioso, en nuestro ritmo cardíaco y calidad de sueño, de modo que somos más propensos a sufrir enfermedades y nos cuesta pensar con claridad (…), afecta a nuestra capacidad de trabajar bien, de escuchar, de innovar y de hacer planes de un modo eficaz”[1].

Por eso tantos alumnos con alta capacidad, aburridos curso tras curso, acaban generando diversas dolencias como dolores de cabeza y estómago, úlceras, psoriasis, aparición o aumento de alergias, constipados continuados o cuadros más graves. Puede incluso afectar a su crecimiento y desde luego afecta a su motivación, no sólo en el plano académico, sino también en otras áreas de su vida, a su rendimiento y a su estado de ánimo y humor.

La ley de Yerkes-Dodson, formulada hace ya más de un siglo, establecía la relación entre estrés y rendimiento. Hoy la neurología lo confirma mediante el análisis de los niveles de la hormona del estrés. Esta ley recoge tres estados principales: desvinculación, flujo y sobrecarga[2].

  • El aburrimiento genera desvinculación, sentimiento de exclusión. Genera una cantidad demasiado pequeña de la hormona del estrés, evitando la activación de nuestros recursos y, en consecuencia, un nivel de rendimiento bajo. En la zona de aburrimiento se produce falta de vinculación e implicación, lo que le llevará a desligarse tanto del aprendizaje como de sus compañeros. Los alumnos no se sienten inspirados, carecen de interés por las actividades que se proponen, y no están en absoluto motivados por obtener un alto desempeño. Se limitarán a hacer lo mínimo. Se demuestra que cuando la persona se aburre, su actividad cerebral es dispersa y aleatoria, la persona parece despistada.
  • El exceso de reto nos hace sentir desbordados. La sobrecarga genera un nivel tan elevado de hormonas de estrés que bloquean nuestra capacidad para rendir y aprender. De nuevo la persona se siente excluida y ajena a lo que allí está sucediendo, pero además afecta a su autoestima y su capacidad de superación. Genera rechazo hacia la actividad y un sentimiento de “no valer”.
  • Existe una zona óptima que nos permite llegar a nuestro nivel de máximo rendimiento. Una zona, por descontado, personal, que responde a las características y motivación personales de cada individuo. Es la zona de flujo y motivación, en la que la persona siente máxima implicación. Todo su potencial se conecta para rendir al máximo, aprender y desarrollarse es un disfrute y genera satisfacción y el deseo de continuar y profundizar.

Los autores de esta ley lo expresan con este gráfico:

Rendimiento-Estrés

Fuente: El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos”.

Daniel Goleman. Ed. DeBolsillo

Imagen: Elaboración propia

 

Ese nivel de reto a menudo se interpreta como una cuestión lineal, creyendo que basta con aumentar la cantidad. Pero esto no hace más que aumentar el aburrimiento y que éste además se combine con una sobrecarga, generando aún más rechazo por la escuela. Los niños con alta capacidad no anhelan tener más trabajo. No buscan hacer el doble de sumas o multiplicaciones. No es para ellos un reto escribir un párrafo mientras a sus compañeros sólo se les pide unas frases sueltas.

Hablamos de reto cuando implicamos la curiosidad, imaginación, pensamiento crítico, reto creativo, investigación, indagación, descubrir, mezclar, conectar, autonomía, responsabilidad, elección, variabilidad, preguntas que responder, problemas que resolver, incógnitas que no están resueltas.

Un docente me dijo hace poco, “puedo estar de acuerdo en que hay que motivarlos un poco, pero ¿Cuándo empiezan los niños con alta capacidad a motivarse por sí solos?”. Reconozco que la pregunta me chocó mucho pues implica no entender nada. Es como ir al médico y que te diga, de acuerdo en que yo le tengo que curar, pero ¿Cuándo va usted a curarse solo?

La respuesta es simple: Cuando les dejéis explorar el conocimiento al ritmo y con la profundidad y enfoque que ellos anhelan. Cuando ir a la escuela signifique para ellos aprender algo nuevo e interesante cada día, descubrir, jugar con el conocimiento, transformarlo, crear. Entonces ellos irán motivados a la escuela cada día. Y también lo harán todos los demás.

Porque los niños con alta capacidad, junto con aquellos cuyas necesidades de aprendizaje se han dado en llamar “especiales”, tan sólo son la parte más visible o más afectada de una educación que se ha simplificado y reducido tanto, que ya no motiva a nadie. Ellos tan sólo representan a esos pasajeros demasiado corpulentos para poder sentarse sin protestar en los incómodos asientos de un vuelo “lowcost”. Pero los asientos, reconozcámoslo, son incómodos para todos los pasajeros.

¿Son alumnos con necesidades educativas específicas?

“Necesidades Educativas especiales o específicas” ¿Qué implica esta denominación? Para que alguien tenga una necesidad especial, todo el resto debe tener una necesidad “homogénea”. Si hay niños con necesidades especiales, es porque creemos que “el resto”, es igual entre sí, es homogéneo, anodino, regular, norma, masa.

Cuando decimos “no voy a modificarme por 1 alumno” estamos diciendo al tiempo que no vamos a atender a ninguno, porque todos son diferentes. Todos son 1. Se reconoce entonces que se concibe la educación como un proceso de producción en masa, como un despacho de pan, como un plato de lentejas. Esto es lo que yo ofrezco y a esto te tienes que adaptar. ¿Es posible considerar la educación desde esta perspectiva? ¿Es sostenible? ¿Es tan siquiera legal?

En los años 40, las fuerzas Aéreas Norteamericanas, identificaron un grave problema. Hasta 17 pilotos de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas se estrellaban en un día. Los ingenieros estaban seguros de que sus aviones no tenían fallos. La cúpula militar culpaba a los pilotos. Por fin, una investigación reveló el problema. Las cabinas habían sido diseñadas en 1926, y, pensaban que ahora los pilotos podrían ser más grandes. Así, tomaron más de 140 medidas diferentes de 4.063 pilotos, en la mayor muestra jamás estudiada. Calcularon los valores de rango medio para 10 dimensiones consideradas más importantes, y construyeron nuevas cabinas adaptadas a esos nuevos valores. Pero el problema persistía. Los pilotos se seguían quejando de que esas cabinas no se ajustaban a sus necesidades, y esto les impedía reaccionar con la rapidez y precisión que se requería, les impedía pilotar con eficacia.

Quisieron entonces determinar cuántos pilotos tendrían este problema, pensando que serían aquellos muy alejados de la medida. La sorpresa al revisar los datos de las medidas tomadas fue mayúscula. El nº de pilotos que se ajustaba a ese ”piloto medio” fue CERO.

Los mandos instaron a los ingenieros a buscar soluciones para permitir que las cabinas se adaptasen a cada piloto. ¡Imposible! ¡Costoso! ¡Utopía! ¡Necesitaremos muchos recursos! Fue su respuesta. Pero no había opción posible. Era una cuestión de vida o muerte. Una cuestión de seguridad nacional. Pronto los ingenieros dieron con la respuesta. Asientos regulables en altura, posición, fondo y reclinación. Volantes y palancas ajustables, espejos regulables… y de esa personalización se beneficiaron todos, y también se beneficiaron otros sectores.

Años antes Dickinson, un destacado ginecólogo y escultor, creó a “Norma” a partir del promedio de los miles de datos que había recopilado de muchas pacientes. Norma representaba a la mujer media norteamericana, por el que pronto se fascinaron muchos sectores. Se vendieron miniaturas suyas y se tomó como el ideal de mujer sana y bien formada. Los profesores de Educación física en todas las escuelas, la tomaron como el ideal al que todas las jóvenes debían converger. Sus dimensiones fueron tomadas como referencia en la educación, la religión, la salud, la moda y la estética. Parecerse a Norma se convirtió en el objetivo de todo un país.

En 1945 un periódico lanzó un concurso. La ganadora, la mujer que más se pareciera a “Norma”. Los científicos aventuraron que el concurso estaría reñido y que habría que decidirse entre las 3.864 participantes, por apenas diferencias de milímetros. La realidad fue bien distinta. Menos de 40 participantes se acercaban a al menos 5 de las 9 dimensiones consideradas, y ni siquiera la ganadora se acercó a esas 9 dimensiones. LA MUJER PROMEDIO, NO EXISTE

Sin embargo, médicos, diseñadores, educadores, y expertos en estética y salud física concluyeron que el problema era que la población no hacía el suficiente esfuerzo por estar sana y en forma. Se desarrolló entonces toda una industria orientada a “ayudar” a estas jóvenes a parecerse a Norma. Gimnasios, centros de estética, cirugía plástica, planes de adelgazamiento, corsé, fajas, postizos… se ofrecían múltiples “apoyos” a todas aquellas cuyas medidas no se parecían al ideal de mujer de la nación. [3]

La escuela hoy puede elegir. ¿Seguimos poniendo el foco en el alumno, ofreciéndoles apoyos y medidas para que se modifiquen y se parezcan a nuestro alumno ideal, a ese alumno medio que no existe? O, ¿modificamos las estructuras y procesos con el objetivo de respetar, adaptarse y responder a las necesidades de cada alumno? ¿Respondemos con la implicación que merece un asunto de importancia vital, asumiendo el reto de la personalización, o vamos a seguir pensando que es responsabilidad del alumno que debe hacer más esfuerzos por modificarse y adaptarse?

[1] Fuente: “El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos”. Daniel Goleman. Ed. Penguin

[2] Fuente: “El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos”. Daniel Goleman. Ed. Penguin

[3] “Se acabó el promedio: Cómo tener éxito en un mundo que valora la uniformidad“. Todd Rose Ed. HarperCollins Español

Recursos para un aprendizaje retador:

Salvar las Abejas”. Un reto Creativo Multinivel

Sin Minas no hay Paraiso. Un proyecto Multinivel, interdisciplinar.

https://yoatiendoeltalentoenelaula.wordpress.com/

Cómo acertar con el Alumnado con Alta Capacidad.

Cómo Convertir mi Escuela en un Centro para el Desarrollo del Talento (4/4)

 


 

 

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